
La luz natural como la luz artificial tienen una influencia fundamental en nuestro organismo y forma de vida. Nos marcan ritmos de actividad y reposo biológicos, de los cuales no siempre somos conscientes. Es por esto que vale la pena dedicar un tiempo a pensar en un diseño lumínico armónico afín a nuestra manera de habitar el espacio hogareño.

¿Cómo hacerlo? Podemos empezar por repasar mentalmente el tipo de tareas que realizamos en cada rincón de nuestra casa. La iluminación debe elegirse en función de esto. Entonces, sabremos que las actividades que demandan mayor atención y concentración son favorecidas por un tipo de luz y las que invitan a relajarse o descansar, por otro. Lejos de ser algo arbitrario, la referencia se encuentra en los ciclos de la naturaleza. En el ser humano existe un reloj biológico que responde a la temperatura de la luz. A este ritmo se lo conoce como ritmo circadiano y nos muestra las oscilaciones biológicas del cuerpo en un intervalo regular de tiempo (24 horas). Cuanto más cálida sea la luz, mejor el organismo se prepara para el descanso. Estas tonalidades corresponden a los tonos amarillentos y anaranjados presentes en el atardecer. Cuanto más fría sea la luz, más la respuesta biológica se inclina hacia la actividad. Encontramos aquí los tonos blancos y azulados que solemos ver cuando amanece. Esto explica el por qué las luces azuladas de las pantallas de los celulares y computadoras hacen que el cuerpo se active, aunque sea de noche.
A la hora de iluminar nuestro hogar, es recomendable que la luz artificial que elijamos se asemeje al patrón presente en la luz natural, para que resulte armónica con nuestros ritmos biológicos.
Tengamos en cuenta que pasamos mucho tiempo en espacios interiores. Encontrar las condiciones lumínicas favorables que necesitamos, redundará en mejorar la percepción del espacio, en reducir el cansancio, la fatiga visual y hasta facilitar nuestro descanso y atención en una tarea.
VPK
TIPS
- Elegir luces cálidas en espacios de relajación y descanso, como el dormitorio. Luces frías, en lugares de trabajo, concentración y actividad.
- Usar reguladores de la intensidad de la luz para buscar un efecto más suave o más potente, según el momento del día y la actividad que se realice. Tener en cuenta que, si la luz es muy tenue, cuando necesitamos ver, nos obliga a forzar la vista.
- Optar por luces frías dirigidas para iluminar los espacios de trabajo manual, como la cocina, en donde manipulamos los alimentos. Esto nos permite ver en detalle lo que hacemos y evitar accidentes.
- Evitar la fatiga visual con un diseño lumínico más homogéneo, reduciendo los excesivos contrastes de luces y sombras. Esto, a su vez, disminuye los reflejos en las pantallas de los dispositivos electrónicos que usamos a diario. -Potenciar la circulación de la luz natural en los espacios interiores. Podemos lograrlo mediante la elección de colores claros, espejos, cortinas traslúcidas y evitando obstaculizar el paso de la luz con grandes muebles
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